“La regulación de la psicología en nuestro país es deficiente: cualquier persona sin ningún tipo de formación puede llamarse ‘terapeuta”, sostiene el decano del Colegio de Psicólogos de Madrid.

Gurús, falsos psicólogos, terapias en entredicho… La dificultad de tratar los problemas de la mente

Doce millones y medio de españoles sufrió un episodio relacionado con una enfermedad mental el año pasado, según los datos del Consejo General de la Psicología de España. Para muchos de ellos fue como experimentar el averno que Dante pintó en La divina comedia, y no por los síntomas de sus patologías. Para ellos, la búsqueda de atención médica supuso salir de un círculo de sufrimiento para entrar en otro igual de infernal, el del negocio de los falsos terapeutas de la psique.
Según el decano del Colegio de Psicólogos de Madrid y vicepresidente del Consejo General de la Psicología de España, Fernando Chacón, sus problemas derivaron, por una parte, del hecho de que la ratio de profesionales de salud mental en el sistema sanitario español es una de las más bajas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Por la otra, esta situación obliga a muchas personas a buscar ayuda desesperadamente, una búsqueda que las conduce a comprobar que “la regulación de la psicología en nuestro país es deficiente: cualquier persona sin ningún tipo de formación puede llamarse ‘terapeuta’, lo que genera una enorme confusión”, añade Chacón.
El Consejo no ofrece estadísticas. Los supuestos expertos que dirigen estas consultas hablan de neurociencia, hipnosis, constelaciones, mindfulness (un paisaje lleno de sombras), Gestalt, crecimiento personal, herramientas transformadoras, disociaciones y bloqueos. Ofrecen programas, terapias individuales, sesiones grupales, conferencias, formaciones y libros de autoayuda. Y, con demasiada frecuencia, retuercen el lenguaje para confundir sobre su capacitación; se definen como psicoterapeutas, psicoanalistas, terapeutas expertos en psicología humanista, coaches para procesos de acompañamiento y duelo…