Adicción a tranquilizantes en Fuerteventura
Empezaron ayudándote a dormir o a calmar la ansiedad… y ahora los necesitas para casi todo. Los ansiolíticos y tranquilizantes son de los fármacos más recetados para la ansiedad y los trastornos del sueño, precisamente por su eficacia — pero esa misma eficacia hace que el cuerpo se acostumbre rápido.
Generan tolerancia y dependencia con facilidad: cuando intentas bajar la dosis, o incluso solo reducirla, aparecen síntomas de abstinencia casi de inmediato. Por eso dejarlos de golpe puede ser peligroso — nunca se debe hacer sin supervisión.
Cómo afecta
Los tranquilizantes no solo afectan cuando los tomas
Mientras los tomas
Somnolencia, relajación muscular, a veces mareos o lentitud. En dosis altas: confusión, falta de coordinación, aturdimiento.
Al bajar la dosis
Tensión muscular, dolor de cabeza, insomnio, temblor, palpitaciones, más ansiedad e irritabilidad — señal de que el cuerpo se ha acostumbrado.
A largo plazo
Dependencia física real, y el riesgo de tratar solo el síntoma (la ansiedad) sin resolver lo que realmente la provoca.
La ansiedad es, en el fondo, un problema psicológico — y una pastilla no cambia el trasfondo que la provoca. Trata el síntoma, no la causa.
Cómo te ayuda la terapia
En terapia trazaremos un plan seguro y gradual para reducir la medicación, manejar la ansiedad sin fármacos y recuperar tu equilibrio. Si es necesario, coordinaremos el proceso con tu médico para hacerlo con todas las garantías.