Si buscas ayuda psicológica, es probable que te hayas encontrado con anuncios de "coaches", "sanadores" o "terapeutas" que prometen resultados rápidos sin tener ningún título de psicología real detrás. Esto se llama intrusismo profesional, y es algo que preocupa mucho a quienes nos dedicamos de verdad a la salud mental — cada vez hay más personas ofreciendo "terapias" sin ningún control, sin base científica y sin conocimientos reales sobre cómo funciona la mente.
Siempre es un problema que existan impostores en cualquier profesión, pero lo es todavía más cuando hablamos de algo relacionado con la salud — porque aquí las consecuencias de equivocarte pueden ser muy graves.
Indice de contenidos
Toggle¿Qué peligros conlleva este intrusismo?
Hay un riesgo real cuando hablamos de la mente de personas que están pasando por un momento vulnerable. Y por desgracia, eso es justo lo que aprovechan quienes ofrecen falsas terapias para ganar dinero a costa del sufrimiento ajeno, sin ningún tipo de control.
Se recibe un tratamiento que no funciona
Uno de los primeros problemas es que estos tratamientos suelen no funcionar, porque en el fondo venden soluciones rápidas y fáciles sin ningún respaldo real detrás. Da igual lo bonito que suene lo que te ofrezcan: sin base científica, es como no hacer nada.
La psicología no es magia ni un milagro. Necesita trabajo y tiempo hasta que empieza a notarse el cambio, y necesita también que tú participes activamente, siguiendo pautas guiadas por alguien que ha estudiado a fondo durante años cómo funciona la mente, el comportamiento y las emociones humanas. Es un traje a medida, no una talla única para todos.
Puede provocar un daño emocional enorme
Muchas personas acuden a un profesional buscando ayuda porque ya tienen un daño emocional — algo que se ha visto agravado tras la pandemia que vivimos hace unos años. En muchos casos, estas falsas terapias solo aportan más confusión y empeoran los síntomas que ya tenías antes de empezar.
Pérdida de tiempo y dinero
Los impostores suelen tener algo en común: dedican poco tiempo a formarse de verdad y ganan mucho dinero. Por desgracia, el sistema público no cuenta con los recursos suficientes para garantizar una atención de calidad en salud mental para todos. Y por increíble que parezca, en España no existe ningún control ni legislación que impida este tipo de intrusismo.
Por eso es tan habitual escuchar en consulta frases como: "he perdido mucho tiempo y dinero acudiendo a…"
Los pacientes pierden la confianza en los profesionales
Otro peligro del intrusismo es que hace que los pacientes pierdan la confianza en los profesionales de verdad. Ya existe cierto prejuicio a la hora de pedir ayuda para la salud mental, y paradójicamente muchas personas terminan acudiendo antes a una pseudoterapia que a un psicólogo titulado.
Cuando alguien paga y dedica su tiempo a un "supuesto" especialista y termina igual o peor que al principio, es normal que piense que todos los profesionales son iguales. Y eso hace que después le cueste mucho más dar el paso de acudir a un psicólogo colegiado de verdad.
Siempre hay que acudir a un profesional de la psicología
Cuando tienes un problema que persiste y te preocupa —ansiedad, estrés, depresión, adicciones— no valen atajos, trucos caseros, fórmulas mágicas ni "terapias" de moda.
¿Llevarías tu coche a un taller donde no trabajan mecánicos?
¿Dejarías construir tu casa a gente que no es del sector de la construcción?
Entonces, ¿en manos de quién vas a dejar tu salud mental?
¿Cómo podemos saber que hemos acertado si queremos tratar un problema de salud mental?
Una buena forma, si decides ir por la vía privada, es llamar al colegio profesional de psicología de tu región y comprobar que el psicólogo que has elegido está realmente colegiado. Normalmente, en la web de estos colegios también encontrarás un listado con todos los psicólogos adscritos, para poder verificarlo tú mismo antes de pedir cita.
Si lo que acabas de leer te resuena, no hace falta que lo enfrentes solo. Estoy aquí para ayudarte a dar el siguiente paso.