¿Alguna vez has notado que ya no confías del todo en tu psicólogo, o en cualquier otro profesional que te está ayudando? Es algo que pasa más de lo que parece — con médicos, abogados, y también con psicólogos. Cuando ocurre, es normal que se te quiten las ganas de seguir con esa relación profesional. Vamos a ver por qué puede pasar, y qué puedes hacer al respecto sin tener que empezar de cero con otra persona si no hace falta.
Indice de contenidos
TogglePosibles razones generales por las que no confías en tu psicólogo:
Estas son algunas de las razones más frecuentes por las que puede aparecer esta desconfianza:
Falta de conexión
A veces, simplemente no conectas con ciertas personas, y eso no tiene nada de malo. Puede que no te sientas del todo cómodo con tu psicólogo por una falta de sintonía personal, más que por algo que esté haciendo mal.
Diferencias de opinión
Puede que no estés de acuerdo con cómo se está abordando tu problema, o que el enfoque de la terapia no encaje con lo que tú esperabas o necesitas.
Falta de progreso
Si no notas avances en tu terapia, es normal sentirte desanimado. Es uno de los motivos más habituales, y siempre puedes pedir una segunda opinión para revisar qué puede estar fallando — sobre todo si por tu parte estás motivado y te estás implicando de verdad en resolver tu problema.
Experiencias pasadas negativas
Si has tenido malas experiencias con otros psicólogos antes, es lógico que llegues con más cautela o desconfianza a la relación actual. Pero es importante no extrapolar esa experiencia a todos los profesionales — igual que cuando cambias de médico y tus molestias empiezan a mejorar de verdad.
Confiar en tu psicólogo es fundamental para que la terapia funcione. Si esa confianza no termina de aparecer, tienes todo el derecho a buscar otro profesional con el que te sientas más a gusto — no es fracasar, es simplemente encontrar a la persona adecuada para ti. Y si en tu zona no encuentras a nadie que encaje, la terapia online es una alternativa muy válida que te abre muchas más opciones.
Cómo puedo mejorar la relación con mi psicólogo:
Antes de dar el paso de cambiar de profesional, muchas veces merece la pena intentar reforzar la relación que ya tienes. Aquí tienes algunas ideas que pueden ayudarte:
Comunica lo que te preocupa
Si algo te incomoda o te preocupa, dilo abiertamente. Pregúntale a tu psicólogo si podéis trabajar juntos para resolverlo — muchas veces esa conversación sola ya mejora bastante las cosas.
Sé honesto
Cuanta más información real compartas sobre tus pensamientos, sentimientos y forma de actuar, mejor podrá tu psicólogo entender tu situación y ayudarte de la forma adecuada.
Deja claro qué esperas
Habla con tu psicólogo sobre qué esperas de la terapia, y estableced juntos objetivos realistas. Es muy habitual encontrarse con pacientes que tienen una idea equivocada de lo que es realmente la ayuda psicológica, y eso puede frenar el proceso sin necesidad.
Acepta que puede haber diferencias
Tu psicólogo puede enfocar las cosas de forma distinta a como tú lo harías. Mantener la mente abierta y estar dispuesto a explorar otras perspectivas es clave — la rigidez mental hace mucho daño, mientras que la flexibilidad te aporta un enriquecimiento personal real en muchas áreas de tu vida.
Sé constante
Acude a las sesiones programadas y procura ser puntual. Saltarte sesiones con frecuencia o llegar tarde de forma habitual acaba afectando a la calidad de la relación y a los resultados que obtienes.
Trabaja también fuera de la sesión
Tu implicación es imprescindible para que haya resultados, por muy bueno que sea el profesional al que acudas. Seguir las pautas que te marca tu psicólogo es tan importante como seguir las de un fisioterapeuta, un entrenador o un traumatólogo — tu nivel de implicación refleja cuánto te importa de verdad resolver tu problema.
Nunca olvides que la terapia es un proceso, no un milagro. Si buscas resultados reales, llegarán como consecuencia de trabajar de forma constante sobre lo que te indica un buen profesional, durante el tiempo que haga falta, sin tirar la toalla a mitad de camino.
La relación con tu psicólogo es, ante todo, una colaboración. Cuando ambos trabajáis juntos y os comunicáis con sinceridad, es mucho más fácil construir una relación sólida que te ayude a conseguir aquello por lo que acudiste el primer día.
Si lo que acabas de leer te resuena, no hace falta que lo enfrentes solo. Como psicólogo colegiado en Fuerteventura, con atención también online para toda Canarias, estoy aquí para ayudarte a dar el siguiente paso.